La poesía, la religión y la revolución son los tres pilares
que marcan el itinerario existencial de Ernesto Cardenal. Tres conversiones
desarrolladas con total plenitud y compromiso. Nació con la vocación de poeta,
pasados los treinta años descubrió a Dios y después al pueblo. Conjugó la
revolución del mundo y la revolución del Evangelio.
Para Cardenal el amor a Dios no existe si no hay amor al
pueblo. Esa ha sido su entrega, esa es su enseñanza.
Un hombre fiel a las pasiones, a las renuncias, a los llamados.
Una vida desplegada para dar testimonio a través de sus acciones y sus palabras
de una época apocalíptica e injusta, “bárbara y primitiva” pero tan llena de
poesía.
La publicación de esta antología de Ernesto Cardenal es un
acto de justicia poética para quien se ha entregado y profundizado, como nadie,
en la fe en Dios, en la Revolución y en la Poesía.
Aunque lejos haya quedado aquel país (y aquella
Latinoamérica) soñado por Cardenal, en su presencia y en su palabra se mantiene
la esperanza en la utopía: “Yo he ansiado el paraíso toda mi vida/ lo he
buscado como un guaraní/ pero ya sé que no está en el pasado/ (un error
científico en la Biblia que Cristo ha corregido)/ sino en el futuro”.