Ficha técnica
ISBN: 978-987-771-236-0
Páginas: 212
Medidas: 22 cm. x 15 cm.
A pesar del reciente
arribo al mundo de las letras por parte del autor, este libro de Javier
Armentano se sitúa en una larga tradición, la de la literatura realista y
crítica. Realista porque no pretende desplegarse por universos fantásticos o
maravillosos, ya que opta por trabajar sobre las cosas más reales que pueda
haber, aunque es sabido que ninguna literatura se limita a “reflejar” la
realidad sin mediaciones. Las formas del relato, sus temas, sus personajes, el
lenguaje utilizado, son precisamente el arsenal de recursos que permiten
recrear esa realidad desde una perspectiva estética, por lo que el realismo no
es fotografía, sino composición artística del mundo representado.
En el caso de estos
relatos, esa representación remite en primer término a la ciudad, y en segundo
a la provincia. Armentano se presenta como un escritor de la región, no porque
pretenda hacer un regionalismo cargado de clichés, sino porque opta por este
mundo para hablar de lo que le interesa. Un mundo que es su mundo, donde tiene
sus arraigos, que es el que mejor conoce, y que además probablemente sea el
único del que podría, verdaderamente, hablar.
Por otra parte, y
como apuntamos más arriba, se trata de un realismo crítico, que evoca por más
de una razón el discurso irónico, humorista y punzante del neorrealismo
italiano, si se nos permite la comparación. Porque, al igual que en esa
memorable corriente del cine italiano, pero también universal, sus personajes
son sujetos populares perfectamente caracterizados como tales, que protagonizan
historias que pueden ser dramáticas, incluso trágicas, aunque en su tratamiento
predomina, mayoritariamente, el tono de comedia.
Esto significa que,
al leerlos, experimentamos una gracia a la que puede provocar solamente el
humor. Aunque, deberíamos decir, para ser bien precisos: no un humor festivo,
carnavalesco, sino un humor melancólico, acaso el que produce la visión de un
mundo que, de a poco, comienza a perderse en el ayer.
ROBERTO RETAMOSO