(…)
¿Cómo hacer, entonces, analistas?
Pero hacerlos en el sentido que le da Lacan, tales que renueven constantemente
el cuestionamiento esencial que Freud abrió como camino. ¿Cómo el que ignora
puede enseñar a quien no puede saber?
(…)
Creemos
que si hemos logrado aprender algo de Freud y Lacan, es lo que llamamos
práctica de la
dificultad. Casi podríamos decir que ése es el síntoma en el
que hemos decidido consistir. El gusto por la dificultad, frase de Valéry que
Lacan suele citar, se nos presenta como la posición exigible para el vasto
campo de nuestra experiencia, como analizantes, como analistas, como lectores,
como enseñantes, como discípulos.
(…)
No
consistimos más que como síntomas, y es en tanto tales que sostenemos una
práctica imposible.
Si
Isabel Steinberg
y Lilí Baños han logrado transmitirlo, corresponde a los lectores decidirlo.
Pero sin dudas han realizado el esfuerzo de situar su hacer en el marco de esta
práctica de la
dificultad. Lo que ya es mucho.
Sara Glasman