CINCUENTA son los años, Rogelio de la Pampa,
buscando a Dios –igual que un andaluz de Soria–
entre la niebla amarga del vivir o en la noria
de un huerto en que la cruz de una derrota campa.
Alzar las manos, ver cómo el Cordero acampa
en la verde
pradera del pobre y su memoria,
se hace luz o sudario vacío de una historia
sublime como el niño que escapa de una trampa.
Estar así, sumirse en la pobreza oscura
de proponerle a Dios que baje de su altura,
se manche en hombre antes que el hambre lo despierte.
Estar así en el frente de lucha por la vida
escribiendo en los muros de rabia y despedida:
“la vida no es sentarse a resumir la muerte”.
Marcelino García Velasco
Para Rogelio Barufaldi, que cumple 50 años de sacerdocio en
Argentina.