Victoria Ocampo y Arturo Jauretche, dos importantes figuras
en la cultura y la política de la Argentina, pertenecieron a ámbitos sociales
distintos y vivieron –con intensidad pero con perspectivas disímiles– los
sucesos ocurridos a lo largo de poco menos de un siglo.
Entre tantas experiencias vividas en el mismo territorio y
bajo los mismos gobiernos, nunca llegaron a encontrarse cara a cara, como si
una enorme distancia en gustos, costumbres, sentimientos e ideas separase sus
vidas tornándolas paralelas destinadas a no tener un punto común. Sin embargo,
ya ambos en edad avanzada, se vincularon epistolarmente y cruzaron entre ellos
una veintena de cartas.
Para acceder a ellas y gustarlas en plenitud, el ensayista
Norberto Galasso ha entendido que convenía reseñar esas dos vidas tan diversas
dejando hablar a los dos protagonistas. Ellos nos cuentan, así, cada una de sus
historias contrapuestas, permitiendo hilar sus destinos aisladamente hasta que
en 1971 se ponen en comunicación a través de esas cartas.
El interés del lector se amplía de este modo, pues desfilan
ante sus ojos dos países, dos Argentinas distintas que viven los mismos sucesos
desde ópticas antagónicas y que, a pesar de sus esfuerzos, no consiguen ponerse
de acuerdo.
El desencuentro merece analizarse en profundidad. No sólo
porque evidenciará la diversidad de gustos, miedos y esperanzas que separaron a
los argentinos en el pasado, sino porque nos proveerá de una valiosa
información para entender nuestros propios desentendimientos actuales. Aquella
dicotomía que Sarmiento pretendió resumir en su lema “civilización o barbarie”
continúa hoy bajo otras formas, y no es aventurado suponer que se expresa
también en esas dos Argentinas de las cuales Victoria Ocampo y Arturo Jauretche
resultan personajes paradigmáticos.