Roma, Ho Chi Minh, Sofía,
Lomas de Zamora, tal vez Rosario.
Una Organización
Internacional de enigmáticos propósitos está operando en Viena. Uno de sus
agentes más expertos baja la calle en un día de invierno y, sumergido en esa
caminata solitaria, con una consciencia inusitada, contempla su pasado y
avizora su futuro. Todavía no puede saber que en una discoteca, horas después, conocerá
a una muchacha seductora y evanescente, que sólo debe beber agua y de la cual
no querrá separarse. Ella se revelará como una bisagra en la vida del hombre y
pondrá en juego su destino y su compromiso con la estructura a la que
pertenece.
Narrada en un lenguaje
crudo (vecino a la narrativa de M. Duras) donde se alterna lo familiar con lo
refinado “La bruma y los pasos” es tanto
una novela de suspenso como un estudio sicológico y existencial de la capacidad
del hombre para operar sobre el amor y la muerte, sobre el presente, el pasado
y el futuro, que son, a la postre, los grandes misterios del drama de la vida.
Barat, perceptor
sensible y diestro ejecutor, ha sabido conjugar cierta atmósfera finisecular
con depurados tonos vanguardistas.
Alma Maritano
La construcción textual de Ebel
Barat en “La bruma y los pasos” transita un estilo que recorre la belleza y la
originalidad, donde el tiempo, siempre presente, agota la historia del hombre
que vive y reflexiona dentro de sí mismo.
Patricia Botale
Ebel
Barat, poeta, narrador y ensayista, pertenece a la generación intermedia de
autores rosarinos con una probada trayectoria de prepotencia del trabajo
y calidad literaria que sabe ir desde el discurso cuidado al léxico urbano y
casual pasando por la experiencia vanguardista.
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Marcelo Scalona