Como
un ajedrez profano, sigilosamente pero con mucha pasión, fui gestando este
último libro de poemas, para seguir jugando con vos.
Al
igual que el ajedrez la poesía es tan fiel y fresca que si uno no la escribe en
su primer intento, o si no la respeta en ese instante absoluto y eterno en que
le habla, ya no podrá recordarla y es como si nunca hubiera existido.
Porque
uno es lo que fue y lo que quiere ser, un poco lo que es ahora. Pero también es
lo que misteriosamente dirán sus palabras ante otros ojos, mundos e historias,
o cómo resonarás en ellas.
Yo
no quiero la verdad pensada para seguirla, sino para seguir pensándola, para
que me haga cambiar el mañana.
Por
eso, publico este libro y recién empiezo a leerlo, me falta mucho aprender de
él y de mí.